Algo no va bien

Algo no va bien, ya lo sabemos. Que sí, que resulta que un hospital privado ha hecho su primer parto en el agua. Vale, guay. Y, ojo, no niego el avance. No digo que no sea un logro, un pasito hacia algo mejor, hacia la luz. Pero la verdad es que algo no va bien cuando en un grupo de 7 mujeres 6 hemos tenido una cesárea, no es normal. Y no, no todas se debatían entre la vida y la muerte, ni ellas ni sus hijos.

Y aquí muchos y muchas (o algunos y algunas) se ofenderán (si no lo han hecho ya) pero para tener un parto NORMAL, lo que llaman natural, no hace falta parir en el agua. Eso ya es la repanocha.

Que no se me malinterprete. A mi me encantaría parir en el agua. Que mi bebé salga de su medio acuático en
mi interior al mismo fuera de mi, que el agua calentita haga más llevaderos los dolores de las contracciones, recibirlo en una piscinita en el comedor de mi casa junto a las personas que yo elija… Eso debe de ser lo más. Pero para que un parto sea normal sólo necesito parir, sin intervenciones quirúrgicas de ningún tipo, sin palas, ni fórceps, sin episiotomías, sin kristellers, sin agobios ni presiones. Y eso se puede hacer en un hospital, no hace falta que pongan una bañera para parir de manera feli, humanizada y sí, lo repito, NORMAL.

Porqué la cesárea, amigos míos, no es la manera normal de venir al mundo. Aquello normal es lo que ocurre normalmente, es decir, de manera común. El resto, se sale de la norma, con lo cuál no es normal y no hay que ofenderse por ello.

Y no es lo normal porqué en este grupo de siete mujeres sólo dos tuvimos la fortuna de que salvaran la vida de nuestras hijas (y/o las nuestras), las otras cinco tuvieron la mala pata de encontrarse en el hospital equivocado con el personal erróneo y eso no puede ser. Eso no es normal. Eso indica que algo no va bien y para mi, al menos para mi, es descorazonador.

Esas cinco mujeres no tienen ni idea de que lo suyo hubiera sido un parto si hubieran caído en otras manos. Mejor así? No sé, no seré yo quien se lo cuente. Yo, por suerte, puede hablar con mi comadrona 7 meses después. Me recibió en la sala de “triatge” de la Vall d’Hebron y estuvimos hablando largo y tendido, repasando mi parto (aún se acordaba!) y me iluminó. Pudo explicarme (recordarme) todo lo que Celeste y yo hicimos para que ella naciera por vía vaginal, nos quedamos sin tiempo y sin recursos y la decisión fue más que acertada, ahora ella duerme tranquila a mi lado, un año después y puedo celebrar esa cesárea. La celebro, lo cuál no quiere decir que no duela y que no sueñe cada mes que doy a luz sentada, en cuclillas, de pie… La celebro porqué nos dio vida y curo porqué como toda cicatriz, fue una herida.

Pero no es lógico, no es normal, con o sin mayúsculas. Si tan importante es la manera en la que venimos al mundo, si tan importantes son nuestros pequeños, si ellos son nuestro futuro, nunca entenderé porqué les hacemos esto, porqué minimizar su nacimiento e infantilizarnos a nosotras, sus madres, en un momento así. Y más de una y de uno pensará que exagero, están en todo su derecho. Igual que yo estoy en el mío de quejarme en voz alta y con mayúsculas.

Feliz no cumpleaños

p1010695Yo no sé si está bien o mal. Lo que sí sé es que no lo entiendo. Hoy es día 20 de septiembre y creo que desde el 6 no hago más que recordar cómo estaba hace un año. Faltan 16 días para que Celeste cumpla un año y yo no lo entiendo. No puedo comprender como en estos doce meses ha pasado un año. Un año?

Mi niña nació morena y hoy es una rubiales de mucho cuidado. Mi niña nació con el pelo liso y hoy se le adivinan rizos dorados. Mi niña nació muy bebé y hoy casi que no encuentro a esa bebota, tengo una niñita que no para de parlotear y está a puntito de caminar.

Como decía esta mañana, cuando estoy así me dan ganas de tener un batallón, un equipo de fútbol. Los demás días sólo tengo ganas de tener, al menos, uno más. Tendrían que haberme avisado que ser mamá es adictivo.

Hace un año… Hace un año iba corriendo un busca de mi Doula para desahogarme, para reafirmarme en mi (parto de nalgas), para sentirme comprendida y contenida. Hace un año estaba a 11 días de salir de cuentas e iba y venía de la habitación de Celeste para comprobar que toda su ropita la esperaba dobladita, limpia, planchada…

Hace casi un año nacía mi nena por una (ne)cesárea después de 28 cansadas y maravillosas horas de trabajo de parto. Una cesárea que he estado curando todo un año y que creo que, si bien la entiendo, lo que me duele es no haber parido. Parido, así, como paren las lobas. Me duele, no la cesárea que es posible que haya salvado nuestras (al menos la suya) vidas, sino el no haber pujado, no haber sacado a mi cría con mis manos, el inmediato piel con piel… Ese sí que nos hacía falta…

Pero aquí estamos casi un año después. Ella increíble, hermosa, feliz con una mamitis que me enamora y enloquece y no a partes iguales. Yo llorona, sentimentaloide, sensible… Se junta casi un postparto con el primer cumpleaños. Y es que no puede ser que en estos 12 meses haya pasado un año…

Casi casi feliz cumpleaños, o sea, feliz no cumpleaños pequeñita. Pequeña gran mujer. Te quiero hasta el infinito y más allá preciosa. Gracias por enseñarme lo que es el amor de verdad.

No, no me quejo

Hoy lo digo. Hoy lo digo además sin miedo, porqué no es una queja es una observación: descansar descansa el que se va a trabajar.

Posparto 40 días????!!!! Jajajaja, me río yo de vuestros cuarenta días estipulados como posparto, me río yo de la Pilar Rubio (o más bien lloro) y de todas las divinas de talla 36 después de recién paridas que sin criar a sus bebés te hablan de lo maravilloso de la maternidad. Yo te hablo de lo maravilloso de la maternidad, tú hablas de las maravillas de no vivirla.

IMG_20160410_160625450Escribo esto desde la mesa del comedor que estará a unos 4 metros de distancia de mi hija que por fin juega divertida con sus no juguetes que es lo que más le gusta (interrupción por pérdida de equilibrio y llanto desconsolado). Como decía escribo con un ojo en Celeste y otro en la pantalla, con Jorge Drexler de fondo y “mmmammmmaaaaaaa” de cuando en cuando.

Ella grita, yo la miro, le sonrío y me devuelve la sonrisa. A veces no hay sonrisa para mi, a veces es un puchero que anuncia un llanto… está intentando gatear, queriendo moverse, dándose buenos golpes en el intento y buscando mi presencia a cada segundo. Angustia por la separación lo llaman.

Y yo no puedo ser más afortunada, más feliz, no puedo estar más completa, no ahora. Ahora es ella y cuando ella no está sigue siendo ella. Ella lo es todo, es la alegría, es la energía, ella es la luz, la vida. También es el esfuerzo, el cansancio, la angustia y la desesperación… en fin todo.

Ella es un arco iris de mil colores que brilla y espanta las nubes, que me enseña lo que es vivir de verdad, lo que es la paciencia, lo que es emocionarse con un pequeño gesto, me enseña a vivir entre polvo y manchas en el suelo, con el baño sucio, ropas por doblar, por descolgar, por lavar, ropa, ropa, ropa… me enseña cuáles son las prioridades, lo que importa de verdad.

Y ahí estoy yo, cansada, a veces queriendo llorar, disfrutándola a cada minuto aunque a veces ni lo sepa, viéndola crecer y sabiendo al fin lo que es ser mamá sosteniendo a mi hija y no sólo en sentido literal.

El posparto es largo, no son 40 días ni tres meses, no sé si serán estos casi 9 meses de extrogestación o los famosos dos años de los que habla… no sé… lo que sí sé es que no hay el suficiente respeto, ni empatía, ni cariño, ni información, ni cuidados…

Y no es una queja. No hay nada mejor que este caos en el que vivo. Es sólo una observación

Dos que somos una

Te duele la boca. IMG_20160201_150218Muerdes todo lo que cae en tus manos (gracias por dejar mis pezones tranquilos) y tienes mucha babita. La barbilla está muy calentita, de las babas y te pongo cremita guay, de caléndula, para calmar la piel. Se calma, deja de estar rojita y en un rato vuelta a empezar.

No sé qué hacer, no puedo aliviarte y ojalá pudiera pasarlo yo. Nunca antes había tenido este sentimiento y es duro, porqué es imposible, no puedo pasar por ti este momento. Te doy mis dedos y muerdes, a veces duele, así que entiendo porqué te enfadas tanto. Además de dolerte las encías te muerdes y te haces daño en los deditos.

“Dale un mordedor” estaréis pensando “dale una zanahoria pelada y fría que dicen que les ayuda” y se lo doy, ambas cosas. Pero es muy chiquitita todavía y no controla bien los movimientos… además, se ve que saben mejor las manos de mamá. Y a mi no me importa.

Qué me va a importar si mi cuerpo es tuyo, hace ya un año que mi cuerpo es tuyo. Has cumplido tu primer año desde que eres, desde que existes. Hace sólo un par de días que hizo un año que sabía que estabas aquí, aquí en mi cuerpo. Porqué mi cuerpo es tuyo.

Son tuyas mis tetas siempre que las necesitas y bueno, sabemos que cuando no también, son tuyas. Es tuyo mi vientre, este que fue tu casa durante 9 meses y lo es aún porqué mi vientre es otro, está diferente, se ve diferente y lo decora una cicatriz que fue tu puerta de salida al mundo extrauterino. Son tuyos mis brazos, que te sostienen con fuerza y con amor, que te abrazan y te levantan hasta el cielo mientras ríes.

Es tuyo mi cuerpo entero y lo sabes, lo sabemos las dos. Lo es cada noche cuando me acurruco a tu lado, protegiéndote y cuidando tu mundo de los sueños, dejando tu teta siempre a mano, escuchando el sonido de tu respiración… es tuyo mi cuerpo sobre el que duermes cuando vamos por la calle y desde el que ves el mundo que te rodea.

Sí, soy enteramente tuya desde hace un año ya. Hago y deshago en función de ti. Me voy a quedar en casa a cuidarte, mamá no vuelve al trabajo, al menos por ahora. Y es que eres muy pequeña aún, me necesitas y yo a ti.

Así que no, opinólogos no creo que nos haga bien a ninguna de las dos “ir separándonos”, por lo tanto no lo vamos a hacer. Y como la única opinión que he pedido es la de Carlos, es la única que espero recibir.

Algún día mi cuerpo dejará de ser tan tuyo para empezar a ser mío otra vez, con lo cual voy a disfrutar cada minuto de esta simbiosis que nos acoge.

Te quiero pequeña Celeste

Feliz Navidad

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Yo estaba preparada para un parto doloroso, tal vez largo. Me preparé para un parto de nalgas, complicado y, según me decían, con epidural sí o sí. Luego me preparé para una cesárea ( o eso creía yo), me parece que muy al principio hasta me preparé para que todo volviera a ir mal.

Estaba preparada para el post parto, este tiempo indefinido que viene después de parir, tan lejos de los míticos 40 días. Leía lo que caía en mis manos y, no es porqué sea mi amiga, pero la que me iluminó, la que le dio luz a mi camino hacia el post parto fue Cris Moe, con su maravilloso y un poco irreverente post
.

Me había preparado para pasar noches en vela, para una lactancia dura y puede que poco exitosa. Por suerte, ni lo uno ni lo otro. Celeste duerme bastante y nuestros dulces momentos de teta son eso, dulces.

Vamos bien, vamos más que bien. Obviando mi estado post pártico, que entra dentro de los límites normales, estamos bien. Yo estoy blanda y digo blanda en todos los sentidos, tanto físico como emocional. Estoy sensible a más no poder, estoy leona y no siempre es entendido (cosa que me la repanpinfla), es decir, soy madre.

(este es el post más interrumpido de la historia)

Hay una cosa para la que no me había preparado, madres del mundo, no me habíais dicho nada. Qué lloreras por favor, qué momentos… nadie me había avisado… y es que mi hija ya me sonríe. Ya me mira y me demuestra que sabe quien soy. Ya conversamos con “aaahhhh” y “uuhhh” y nos contamos nuestros secretos.

Mi hija me sonríe cuando al despertar, cada mañana, me ve a su lado y eso, eso sí es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Felices y risueñas fiestas 🙂

Mamá

sitgesEste te toca a ti. Y ya iba tarde.

Todos deberíamos poder enorgullecernos de nuestros padres. Todo el mundo merece una madre y un padre del que quiera a sus hijos por encima de todo, que sepa acompañar, que sepa querer como se quiere a un hij@ (no a un amigo), que sepa cuidar, escuchar y que “sepa estar”. No es tan difícil, sale de adentro, va con la condición de mamá o papá, al menos eso creo yo.

En fin, a lo que voy. Yo los tengo, tengo un padre y una madre de los que puedo decir alto y claro que me siento orgullosa, sobretodo mirando hacia atrás. Pero esta entrada está dedicada sólo a uno de los dos, ho sento papa, n’hi haurà per tu, no ho dubtis, però avui és per la mama.

Pues sí, hoy va por mi madre, por Maite.

Mi madre nos tuvo joven, muy joven, con lo cual siempre fue una mamá joven. No sé porqué pero yo fardaba de eso (y fardo). Cosas de la vida, mis padres engendraron a mi hermano y tres años después llegué yo. Mi hermano fue uno de aquellos bebés que vinieron al mundo con una pentotal a su mamá, kristeller y unos fórceps como bienvenida. No puedo imaginar el sufrimiento de ambos…

Hicieron falta tres años para que en ese mismo hospital cambiaran las cosas y mi madre y tantas otras pudieran disfrutar de un respetado parto natural. Qué suerte la nuestra, tuvimos nuestra piel con piel, nuestra primera impronta y una salida exprés del hospital hacia casa para poder reunir a la familia.

Desde ese momento mi madre siempre ha estado conmigo, unas veces la veía espiar y otras simplemente aguardaba bajo el precipicio con los brazos abiertos esperando a que cayera. Nunca un “te lo dije”, al menos yo no lo recuerdo. Estuvo conmigo con la luz de emergencia encendida en los dos peores momentos de vida y lo está ahora, en el mejor.

Hace 6 semanas que no mira Friends al comer, hace 6 semanas que lleva su casa y la mía, que hace su comida y la mía, hace 6 semanas que probablemente no salga tanto a pasear con mi padre porqué está cansada, que no hace siesta…hace 6 semanas que babea como una loca, que tiene un nuevo amor. Hace 6 semanas que es la yaya Maite.

Sé que mi puerperio es menos cansado y más feliz gracias a ella. Las que sois mamás sabéis que eso es muchísimo. Claro que le doy las gracias, cada día se las doy. La quiero “más que el cielo” y no se lo digo. No te lo digo.

Es poca cosa, pero este post es para ti. Para ti mama, mamá (que te gusta más con la tilde). Te quiero, te quiero “más que el cielo”.

Feliz vida

Mañana hará un IMG_20151011_203427mes que Celeste nació. Un mes de conocerla, de conocerme más, un mes de miradas infinitas, de besos, un mes dormir poco y mal, de comer de pie y bailando, de mimos, un mes de cacas y pipis, mil lavadoras, un mes de porteo, de colecho… en fin, un mes de maternidad.

Un mes de entender de qué va la vida y de vivir con un nudo en la garganta. Me emociona, ella me emociona como nunca nada lo había hecho. Todavía me conmuevo cuando pienso cómo estaba hace un mes, la de horas que aún tenía por delante hasta poder verla y todavía extraño ese momento y volvería sin dudarlo.

Si soy sincera (y lo voy a ser) reconozco que esa pelota que a veces no me deja tragar no es sólo por la emoción que me provoca mi hermosura de hija, ahí tengo atorada la cesárea. Sí, ya sé que lo intenté, las dos lo hicimos, ya sé que fue lo mejor para Celeste y lo haría un millón de veces más. Por ella, siempre por ella.

Y también es por ella que me duele la cicatriz y no lo digo en sentido literal. No puedo evitar pensar que mi hija se merecía un recibimiento mejor. Se merecía una madre que no estuviera con los brazos atados como si fuera Jesucristo, se merecía que las manos que la ayudaran a salir fueran las mías, se merecía una mamá que no estuviera llena de cables y se la pudiera poner al pecho en el minuto cero, y tantas otras cosas…

Sé que muchos pensaréis que me quejo por gusto, que mucha gente no tiene una cesárea tan respetuosa, que dentro de lo que cabe fue un lujo. Sí, tenéis razón, pero no siempre es esta (la razón) la que manda.

Me abstengo de reivindicar nada, no es ahí dónde quiero llegar. Aquí, con mi hija en brazos, una teta fuera y su mirada en la mía
no puedo siquiera pensar en que haya quien cree o siente que una cesárea te hace menos madre. Ni la cesárea, ni la teta o biberón, ni el colecho o la cuna, etc. Por favor. Basta. Es sólo un sentimiento, MI sentimiento, MI blog.

Y aún así, aún sintiendo que otro recibimiento hubiera sido mejor para las dos (porqué soy de las que piensa que sí importa la manera en la que venimos al mundo), le deseo a mi hija un feliz cumplemes extrauterino. Por muchísimos, muchísimos más y que nuestros mimos de cada día, nuestros besos, nuestras miradas y nuestro amor compense la llegada al mundo de esta pequeña arcoiris

Feliz día Celeste, feliz vida.

La NEcesárea, o lo que es lo mismo, el parto más luchado de la historia

IMG_20151022_172329Volvería pasar una y mil veces por esas 25 horas, cada día pienso en ese 5 de octubre que terminó el día 6 y lo recuerdo con añoranza, con amor, con melancolía, lo echo de menos, lo querría recuperar cada día al más puro estilo “el día de la marmota”. Fueron nuestras últimas 25 horas juntas sin que nadie se interpusiera entre nuestros cuerpos y nuestra piel, sin interrupciones ajenas, nuestras últimas 25 horas compartidas intrauterinas, nuestros secretitos. Y también fueron el principio de un número incontable de horas para mirarnos a los ojos y darle esos besos que tan guardados tenía.

El lunes 5 de octubre, a las 18,30 partíamos hacia la Vall d’Hebrón Carlos, mis padres y Cris (mi doulamiga). No era el plan, no tenía ganas, estaba muy bien en casa haciendo una party pre-parto a la que también había asistido Vanessa, la mujer de mi primo Carlos. Entre las dos intentaban disimular cada vez que tenía una contracción “seguid hablando” les decía, pero imagino que la emoción de la inminente llegada de Celeste se lo impedía. Al rato llegó mi hermano, el día de antes le dije que si quería fuera mirándose un billetito porqué desde el sábado que estaba yo así así.

Sí, dos días llevaba yo con molestias y finalmente el lunes por la mañana empezó la cosa animarse. Expulsé tapón mucoso, whatsapp cada 10 minutos con Cris, desde el domingo le iba pasando el tiempo entre contracciones y duración, lunes ya bastante más regulares y justo cuando estaba yo tan a gusto, comiendo galletas príncipe falsas, entre risas y dolores pre párticos fisuro bolsa… y claro, dos más dos cuatro, es decir, bolsa rota,contracciones regulares y una bebé de nalgas es: nada de hippismos en casa y para el hospital. Así que llamé a Carlos y le dije que no se entretuviese mucho que cuando llegara nos íbamos. Y así fue, llegó, se duchó y todos hacia la aventura más emocionante, intensa y preciosa de mi vida.

Cuando llegamos y me despido de mis amados acompañantes (sabía que a casa que no me mandaban de vuelta) me dice la comadrona que me atiende que estoy de 1cm… QUÉ????!!!!!!! Casi me da algo, uno??? sólo uno???? En serio no quiere usted volver a meter la mano???? Y me dice la señora que qué tal si hacemos la cesárea ya. Ay dios… que manía con cortar así a lo loco, que obsesión oiga. Le digo que ni de coña, que estoy ahí para parir a mi hija y me responde que viniendo de nalgas lo mejor para las dos es cesárea, yo le digo ok, gracias por la opinión y tomo nota.

Así que ingresamos, camisoncito de hospital, monitores y a esperar. La comadrona del turno de noche es muy maja y entiende y respeta mi decisión. Nos whatsappeamos con mis padres y Cris para decirles que se vayan a descansar que hasta las 5.00 no vendrán a hacer otro tacto y no sabremos nada. Se van todos a descansar un poco y Carlos y yo nos quedamos a esperar. En seguida me pusieron los monitores con lo que tenía que estar todo el tiempo en la camilla, horroroso y por suerte, a eso de las 0.00 me trajeron unas galletitas y un yoghurt (aunque había estando picando frutos secos a escondidas) y el comer y poder levantarme y caminar ayudaron a que la fiesta empezara de verdad. Aquello dejaron de ser contracciones pre parto para convertirse en los dolores más propios al inminente momento de dar a luz (solo que duró unas 20 horas).

Recuerdo perder la conciencia entre contracción y contracción (del sueño que tenía), pequeños descansos de 4 minutos que me daba el cuerpo interrumpidos abruptamente por los benditos espasmos uterinos que anunciaban la llegada de Celeste…

Se vino el cambio de turno y con él la llegada de un ángel. Alas 8.00 de la mañana seabrió la puerta por laque entró Vanessa, la comadrona angelical (ya contaré en otra ocasión cómo nos conocimos) que cuando escuchó que habían unas nalgas preguntó el nombre de la paciente y me pidió al saber que era yo. Me cuidó, me animó a seguir, hicimos cambios de posturas, me tactó a cada rato, esperamos hasta el final…

A las 14.00 la cabeza pudo más que yo y pedí la epidural. No podía más y me machacaba el “no puedo”, eran muchas horas, Carlos lo hizo genial y así como horas antes me decía en cada contracción “que venga, que venga, que es otra que se va” ahora me decía que estuviera tranquila, que lo había hecho muy bien y si lo necesitaba no pasaba nada. Así que con la boca pequeña la pedí, arrepintiéndome pero necesitándola. Me dejó descansar, entre tembleques, pero pude descansar. Seguía sin dilatar lo suficiente, de los 4 a los 10 centímetros estaba costando lo que debería haber costado de los 0 a los 4. Estaba siendo lento.

Dieron las 19.30, Vanessa terminaba su turno en media hora… a las 20.00 el último tacto… ay Dios…

Dieron las 20.00, claro está y vino Vanessa acompañada del que iba a ser mi ginecólogo (el tercero desde que ingresé), me tactó y no me dio opción. Faltaba uno, un maldito centímetro que no sabíamos cuánto tardaría en dilatar y Celeste estaba cansadita, no había sufrimiento fetal pero mejor no llegar a ello. Cesárea. Mi cara fue un poema. Rompí a llorar y nos dejó a solas con Vanessa, queme animó, me dijo que había hecho todo lo posible, que llorara ahora y recibiera con una sonrisa a mi hija. Así que lloré con Carlos, vino la siguiente comadrona, me pusieron chute de epidural y a quirófano.

No me gustó así que no lo relataré. Sólo diré que pude “ver” nacer a mi hija junto con su padre, todo un privilegio. Pude estar con ella desde que nació hasta subir a planta, hicimos piel con piel desde quirófano (como pudimos) hasta que nos fuimos a casa. Iniciamos la lactancia ya en reanimación, al salir de quirófano, pudieron vernos mis padres, mi hermano y Cris, otro privilegio.

No hay cosa más hermosa, más intensa, más maravillosa, más inexplicable… no mentiré, me queda la espinita de no haber tenido un parto vaginal, de no haber parido vamos. Pero nada, absolutamente NADA que no sea compensado cada minuto por mi precioso arco iris.

Te amo Celeste, más de lo que nunca pude imaginar.

Mis 40 semanas

Hoy me da pena. Mira que tbebe_de_nalgas_3oooodas las mamás me han dicho durante estos meses “disfruta que luego echarás de menos la barriga” y siempre pensaba “sí, sí, lo que tú digas”. Y hoy me da pena.

Hoy he entrado en la semana 40, contracciones de Toni Braxton (que diría uno que yo me sé) desde hace 10 días y de ahí no salgo.

Será que el llegar a estas 40 semanas me hace ser más consciente de que va a nacer y va a abandonar mi cuerpo? Con la visita de hoy al hospital definitivo se habrá hecho más real? No sé…

Ya no vamos a ser dos en una, aunque creo que así será para toda la vida. Ya no va a alimentarse de mi desde adentro, aunque lo hará de mi pero desde afuera. Ya no escuchará mis ruiditos intestinales (a veces creo que mejor para ella), ni mi torrente sanguíneo, ni los latidos de mi corazón… pero yo podré escuchar los suyos, sus quejiditos, sus gorgojitos, sus pedetes… podré mirarla hasta que me canse, podré tocarla, besarla, conocerla y explicarle qué aventura esta nuestra.

Sí chicas, la voy a echar de menos, hoy ya la echo de menos y aún está conmigo. Esta barriga me tiene enamorada… Me veo tan inmensamente guapa y lo de inmensamente es bien literal, estoy inmensa, me he puesto maja maja, pero de lo que estoy llena es de amor, no sólo líquidos y grasa. Parece mentira que ya se vaya a acabar esta etapa y eso que lo estoy deseando porqué en serio que mis dedos de las manos son como chorizos. Pero es raro, rarísimo, me da la sensación que esta soy yo, que soy así, con este volumen y con esta niña dentro.

Ay, no sé, estoy melancólica.

Para lo que os lo preguntáis os digo que no, aún no se ha dado la vuelta y parece que no se la va a dar, de hecho noto cómo va bajando su culete para poder encajar. Qué bonica y qué ovarios tiene mi niña, ahí llamando la atención de todo el mundo porqué sólo con la de sus papás no tiene suficiente. Y es que cada vez que lo pienso… un 3%! Según dónde lea es un 5, pero jolín! Es un porcentaje muy bajo! Ya está bien de formar parte de la otra parte! Sí, me repito, ya os machaqué con esto en el post anterior, pero es que de verdad, qué difícil me lo está poniendo la naturaleza… sólo espero que una vez que nazca podamos disfrutar de la normalidad de la que disfruta la mayoría. No quiero estar saliéndome de la norma toooodo el tiempo, tengo ganas de que mi maternidad pueda empezar a formar parte del 97 y 95% de la que disfrutan la mayoría.

Así que como mucho en dos semanas la tengo aquí. Tal vez nazca con el culo por delante (ojalá) o tal vez salga desde mi barriga, a ver qué pasa. Sea como sea, terminamos una etapa para empezar otra que me huele será mucho mejor.